Asma y Quiropráctica

Asma imagenPosibles causas de asma

Mientras las causas del asma siguen sin conocerse, muchos investigadores creen que el asma se produce por una perturbación en el centro respiratorio dentro del tallo cerebral. De hecho, un estudio sugiere que este es el “denominador común” y el mecanismo que está detrás de todas las variedades de asma. Se cree que esta perturbación causa la contracción de los músculos de las vías respiratorias y como consecuencia, se reduce la entrada de aire en los pulmones.
Aunque no se conozcan las causas reales, aquellos que sufren de esta enfermedad se encuentran propensos a tener ataques de asma por las siguientes causas:

Alérgenos en espacios cerrados (por ejemplo los ácaros del polvo presentes en la ropa de cama, las alfombras y los muebles tapizados, la contaminación y la caspa de los animales domésticos)
Alérgenos en espacios exteriores (como pólenes y mohos), humo de tabaco, productos químicos irritantes en el lugar de trabajo.
Otros factores desencadenantes pueden ser el aire frío, una emoción extrema, de enfado o miedo, y el ejercicio físico.

Varios estudios han demostrado que la incidencia del asma y las alergias tiende a aumentar en los países donde las tasas de inmunización infantil son altas. Esto ha llevado a algunos investigadores a sugerir que ciertas infecciones pueden desencadenar cambios inmunes que son los que protegen a los niños de desarrollar asma y alergias más adelante.
Con el aumento de las vacunas y los antibióticos, la gente en los países desarrollados han experimentado un menor número de infecciones graves en la niñez – como nunca antes – .
Los científicos sospechan que un sistema inmunológico sin un trabajo serio que hacer, es probable que se convierta un ejército renegado, atacando a cualquier irritante en cada encuentro. Un estudio hecho por investigadores Holandeses y Estadounidenses, reveló que el 75% de los niños que sufren asma moderada a severa, aun continúan con esta condición a la edad de 20 – 25 años.

El tratamiento convencional incluye el uso de broncodilatadores, esteroides y las inyecciones para alergias de sensibilización para aliviar los síntomas del asma y, aunque nadie estaría en desacuerdo con el uso adecuado de los medicamentos en el control de asma, hay muchas investigaciones que sugieren que a menudo hay serios problemas como resultado de su uso. “Un enfoque en los broncodilatadores como el único tratamiento es inadecuado. Se trata de una terapia sintomática que no tiene nada que ver con el proceso de sanarse” Dr. Michael Kaliner, director del Dpto. de Alérgias, Instituto Nacional de enfermedades Mentales. EEUU.

Las personas con asma «respiraron» un suspiro de alivio con la llegada de los esteroides inhalados a principios de los años 1990. Miles de personas toman dosis altas a diario en tratamientos que pueden durar toda la vida. Una nueva investigación indica que los esteroides inhalados pueden tener un lado oscuro insospechado. Un estudio de casi 50,000 personas de edad avanzada en Canadá, encontró que el uso prolongado de esteroides inhalados aumenta notablemente el riesgo de una persona de padecer glaucoma, la principal causa de ceguera.

El tratamiento médico más común para el asma incluye antiinflamatorios, inhaladores de cortisona o broncodilatadores de acción prolongada. Estos pueden incluir Singulair, Aluterol, Ventolin, Atrovent y Prednisone. De acuerdo con “El Vademécum”, estos medicamentos tienen efectos secundarios peligrosos

La quiropráctica y el asma

Cuidado de las cervicales superiores y el tallo cerebral
La desalineación de las dos primeras vértebras (huesos) de la columna cervical (cuello), pueden provocar alteraciones en el tallo cerebral y el centro respiratorio.
Múltiples estudios han demostrado que el cuidado cervical mejora enormemente la función pulmonar. Una reciente investigación publicada documenta que cada paciente de asma de la investigación mejoró entre el 87% y el 100% tras recibir cuidados quiroprácticos de las cervicales superiores.

La artrosis comienza de jóvenes

artrosis
La artrosis (artritis degenerativa, enfermedad degenerativa de las articulaciones) es un trastorno crónico de las articulaciones caracterizado por la degeneración del cartílago y del hueso adyacente, que puede causar dolor articulatorio y rigidez.
La artrosis, el trastorno articulatorio más frecuente, afecta en algún grado a muchas personas alrededor de los 70 años de edad, tanto varones como mujeres. Sin embargo, la enfermedad tiende a desarrollarse en los varones a una edad más temprana.

Persisten todavía muchos mitos sobre la artrosis, por ejemplo, que es un rasgo inevitable de la vejez, como los cabellos grises y los cambios en la piel; que conduce a discapacidades mínimas y que su tratamiento no es eficaz. Aunque la artrosis es más frecuente en personas de edad, su causa no es el simple deterioro que conlleva el envejecimiento. La mayoría de los afectados por esta enfermedad, especialmente los más jóvenes, presentan pocos síntomas o ninguno; sin embargo, algunas personas mayores desarrollan discapacidades significativas.

Las articulaciones tienen un nivel tan escaso de fricción que no se desgastan, salvo si se utilizan excesivamente o sufren lesiones. Es probable que la artrosis se inicie con una anormalidad de las células que sintetizan los componentes del cartílago, como colágeno (una proteína resistente y fibrosa del tejido conectivo) y proteoglicanos (sustancias que dan elasticidad al cartílago).

El cartílago puede crecer demasiado, pero finalmente se vuelve más delgado y se producen grietas en la superficie. Se forman cavidades diminutas que debilitan la médula del hueso, bajo el cartílago. Puede haber un crecimiento excesivo del hueso en los bordes de la articulación, produciendo tumefacciones (osteofitos) que pueden verse y sentirse al tacto. Estas tumefacciones pueden interferir el funcionamiento normal de la articulación y causar dolor.
Por último, la superficie lisa y regular del cartílago se vuelve áspera y agujereada, impidiendo que la articulación pueda moverse con facilidad. Se produce una alteración de la articulación por el deterioro de todos sus componentes, es decir, el hueso, la cápsula articular (tejidos que envuelven algunas articulaciones), la membrana sinovial (tejido que reviste la articulación), los tendones y el cartílago.
Síntomas

Por lo general, los síntomas se desarrollan gradualmente y afectan inicialmente a una o a varias articulaciones (las de los dedos, la base de los pulgares, el cuello, la zona lumbar, el dedo gordo del pie, la cadera y las rodillas). El dolor es el primer síntoma, que aumenta por lo general con la práctica de ejercicio. En algunos casos, la articulación puede estar rígida después de dormir o de cualquier otra forma de inactividad; sin embargo, la rigidez suele desaparecer a los 30 minutos de haber iniciado el movimiento de la articulación.

La articulación puede perder movilidad e incluso quedar completamente rígida en una posición incorrecta a medida que empeora la lesión provocada por la artrosis. El nuevo crecimiento del cartílago, del hueso y otros tejidos puede aumentar el tamaño de las articulaciones. El cartílago áspero hace que las articulaciones rechinen o crujan al moverse. Las protuberancias óseas se desarrollan con frecuencia en las articulaciones de las puntas de los dedos (nódulos de Heberden).
En algunos sitios (como la rodilla), los ligamentos que rodean y sostienen la articulación se estiran de modo que ésta se vuelve inestable. Tocar o mover la articulación puede resultar muy doloroso.
En contraste, la cadera se vuelve rígida, pierde su radio de acción y provoca dolor al moverse. La artrosis afecta con frecuencia a la columna vertebral. El dolor de espalda es el síntoma más frecuente. Las articulaciones lesionadas de la columna suelen causar únicamente dolores leves y rigidez.

Sin embargo, si el crecimiento óseo comprime los nervios, la artrosis de cuello o de la zona lumbar puede causar entumecimiento, sensaciones extrañas, dolor y debilidad en un brazo o en una pierna. En raras ocasiones, la compresión de los vasos sanguíneos que llegan a la parte posterior del cerebro ocasiona problemas de visión, sensación de mareo (vértigo), náuseas y vómitos. A veces el crecimiento del hueso comprime el esófago, dificultando la deglución.

Prevención y tratamiento

Tanto los ejercicios de estiramiento como los de fortalecimiento y de postura resultan adecuados para mantener los cartílagos en buen estado, aumentar la movilidad de una articulación y reforzar los músculos circundantes de manera que puedan amortiguar mejor los impactos.
El ejercicio se debe compensar con el reposo de las articulaciones dolorosas; sin embargo, la inmovilización de una articulación tiende más a agravar la artrosis que a mejorarla. Los síntomas empeoran con el uso de sillas, reclinadores, colchones y asientos de automóvil demasiado blandos.

Se recomienda usar sillas con respaldo recto, colchones duros o tableros de madera bajo el colchón. Los ejercicios específicos para la artrosis de la columna vertebral pueden resultar útiles; sin embargo, se necesitan soportes ortopédicos para la espalda en caso de problemas graves. Es importante mantener las actividades diarias habituales, desempeñar un papel activo e independiente dentro de la familia y seguir trabajando.

Asimismo resulta muy útil el tratamiento quiropráctico, puesto que ayuda a la movilización de las articulaciones vertebrales, con el factor potencial de liberar la presión de los nervios y ayudar al cuerpo a regenerarse, y/o a evitar la degeneración progresiva. Los síntomas se reducen considerablemente gracias a que los impulsos nerviosos llegan con más eficacia a las partes afectadas.
Si una articulación se inflama, se hincha y provoca dolor repentinamente, los corticosteroides se pueden inyectar directamente en ella, aunque esto sólo suele proporcionar alivio a corto plazo.

Caminar y correr ayuda a las rodillas
En un nuevo estudio publicado por la revista Medicine & Science in Sports & Exercise se afirma que las personas que practican footing tienen aproximadamente la mitad de riesgo que el resto de desarrollar artrosis o de necesitar una prótesis de cadera.

¿Cuál es la explicación? Podría ser la siguiente:

El cartílago no está irrigado por vasos sanguíneos, pero está compuesto por células vivas a las que hay que alimentar. El alimento se encuentra en el líquido sinovial en el que se bañan las articulaciones. Cada presión ejercida sobre el cartílago permite al líquido sinovial circular por el mismo y alimentar así las células con los nutrientes.

Si uno no se mueve, o se mueve muy poco, el cartílago «se muere de hambre».
La incidencia de la obesidad en la destrucción de los cartílagos
Las investigaciones más recientes demuestran que la artrosis no es el resultado del desgaste de las articulaciones, según la vicepresidenta de la fundación Arthrose de Estados Unidos, Patience White, que es también profesora de Medicina en la Universidad George Washington.

Qué es la ansiedad y cómo tratarla

CRISIS DE ANSIEDAD
depresión1

Una crisis de ansiedad es una reacción de miedo o malestar intenso que se presenta de forma repentina y alcanza su máxima intensidad en cuestión de dos o tres minutos, diez como máximo. Para denominarla así, esa reacción de miedo intenso debe ir acompañada de cuatro o más de los siguientes síntomas:

1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca
2. Sudoración
3. Temblores o sacudidas
4. Sensación de ahogo o falta de aliento
5. Sensación de atragantarse
6. Opresión o malestar en el pecho
7. Náuseas o molestias abdominales
8. Inestabilidad, mareo o desmayo
9. Sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo (despersonalización)
10. Miedo a perder el control o volverse loco
11. Miedo a morir
12. Sensación de entumecimiento u hormigueo
13. Escalofríos o sofoco
Cuando no se alcanzan los cuatro síntomas requeridos de la tabla anterior, pero hay malestar suficiente, hablamos de crisis de síntomas limitados o minicrisis.

Estas crisis de ansiedad pueden presentarse en situaciones muy distintas:
• en ascensores
• en espacios abiertos
• en supermercados
• cuando hablamos con extraños
• cuando hablamos con personas atractivas o con autoridad
• cuando vemos una jeringuilla o una herida con sangre
• etc.

Las situaciones mencionadas suelen desencadenar crisis de ansiedad en algunas personas. Según el tipo de situación que genera el miedo irracional y desproporcionado, se diagnostica la presencia de una agorafobia, una fobia social u otras fobias específicas. Las personas que padecen esas fobias saben que si se enfrentan a una situación del tipo temido será altamente probable que sufran una crisis de ansiedad.
En otras ocasiones las personas pueden sufrir crisis de ansiedad de forma espontánea, como si no hubiera ningún desencadenante. Esto ocurre en aquellas personas que padecen trastorno de pánico. De repente, sin saber por qué, comienza la crisis de ansiedad y alcanza el máximo de miedo en cuestión de segundos, generalmente dos o cuatro minutos.

Cómo actuar ante una crisis de ansiedad

1) Practica la respiración profunda.
Respirar profundamente puede ayudarte a reducir el estrés y proveerá el oxígeno necesario a tu cerebro para ayudarte a no perder la concentración. Intenta tomar un máximo de 8 respiraciones por minuto. Toma 4 segundos para inhalar, luego retén la respiración entre 2 a 3 segundos, y después toma otros 4 segundos para exhalar.
• Si respiras demasiado rápido y no puedes respirar profundamente, respira dentro de una bolsa de papel para reducir tu ritmo de respiración. Sostenla sobre tu boca mientras respiras, y disminuye progresivamente tu respiración hasta que puedas comenzar con los ejercicios de respiración profunda.
• Continúa respirando profundamente durante varios minutos hasta que notes una diferencia en tu relajación muscular y en la claridad de tus ideas.

2) Utiliza distracciones cognitivas.
Si estás en medio de un ataque de ansiedad, distrae tu mente del miedo con diferentes distracciones mentales. Por ejemplo, cuenta hacia atrás desde 100 de 3 en 3, nombra los presidentes de tu país en el orden que fueron elegidos, o canta la letra de tu canción o poema favorito. Oblígate en cumplir una (o varias) de estas tareas hasta que te hayas calmado un poco.

3) Practica la relajación muscular progresiva.

Este proceso consiste en viajar lentamente a través de tu cuerpo relajando y tensionando cada grupo muscular. Esto cumple con dos funciones, una te obliga a concentrarte en algo diferente al miedo y la segunda relaja tus músculos. Empieza con los músculos de tu rostro y después continúa con el ejercicio hacia abajo hasta que hayas relajado todos los músculos de tu cuerpo.
• Tensa el grupo muscular durante diez segundos, luego libera la presión. Puedes hacer esto varias veces en un mismo grupo muscular, pero con solo una vez debería ser suficiente.
• Los principales grupos musculares que puedes tensionar y relajar incluyen tu mandíbula, tu boca (ceño fruncido o relajado), los brazos, las manos, el estómago, los glúteos, los muslos, las pantorrillas y los pies.

4) Intenta «detener y sustituir».
Este es un proceso mediante el cual detienes los pensamientos que te producen ansiedad y los sustituyes con pensamientos de cosas que te traen paz o felicidad. Por ejemplo, si sientes ansiedad por un viaje próximo que vas a realizar en avión y no puedes dejar de pensar en lo que podría suceder si el avión se estrella, detén ese pensamiento inmediatamente y reemplázalo con uno acerca de tus vacaciones con tus mejores amigos.

5) Utiliza la imaginación guiada.
Piensa en un lugar que te haga sentir relajado y en paz; podría ser tu hogar, tu lugar favorito para ir de vacaciones, o simplemente estar en brazos de alguien que amas. Al pensar en este lugar continúa añadiendo detalles a la escena, para que así concentres toda tu capacidad en imaginarlo. Siéntete libre de hacerlo con tus ojos abiertos o cerrados, aunque cerrar tus ojos puede hacer que el ejercicio sea mucho más fácil. Cuando sientas que puedes pensar claramente sobre tu ansiedad, puedes detener la imaginación guiada.

6) Reconoce tu ansiedad.
Aunque quieres reducir la ansiedad que sientes, no quieres hacer caso omiso de ella. Reconoce que estás asustado, y analiza el miedo. ¿Es un peligro real y presente? Lo más probable es que utilices las oraciones del tipo «que pasaría si», y sientas pánico por algo que aún no ha pasado o que puede que no suceda. Reconoce que sientes miedo, pero que no estás en peligro. Sacar el peligro de la situación te ayudará a relajarte un poco.

7) Escribe tus sentimientos.
Si eres propenso a los ataques de pánico, mantén un diario donde escribas notas detalladas explicando tus sentimientos. Escribe lo que sientes, a qué temes y por qué crees que sientes ansiedad. Escribirlo te ayudará a enfocar tus pensamientos, y leer lo que escribiste o recordar los hechos, te puede ayudar a controlar mejor tu ansiedad.

8) Haz algo.
Sentarse y renegar de tu ansiedad solo empeorará tu estado de ánimo y hará que superar el pánico sea más difícil. Distrae tu cuerpo y tu mente con alguna labor; limpia, dibuja, llama a un amigo o haz cualquier cosa que te mantenga ocupado. Preferiblemente, haz algo que disfrutes, como un pasatiempo.

9) Utiliza la musicoterapia.
Crea una lista de canciones que te ayuden a relajar o te hagan feliz. Luego cuando tengas un ataque de pánico, puedes escuchar música para ayudar a calmarte. Si te es posible, utiliza auriculares que anulen los ruidos externos para concentrarte en la música. A medida que escuchas la canción, concéntrate en las diferentes melodías, el sonido, y las letras que están cantando. Esto ayudará a que tu mente se concentre en algo lejos del miedo.

10) Haz un poco de ejercicio.
Realizar ejercicio libera endorfinas, las cuales son responsables de aumentar tus sentimientos de paz y felicidad. Para empezar ve a caminar o prueba un poco de yoga; el ejercicio suave te ayudará a relajarte de forma más efectiva que un deporte agresivo o el ejercicio aeróbico pesado.

11) Consigue la ayuda de un amigo.
Si sufres de ansiedad y parece que no puedes superarla, llama a un amigo o familiar para que te ayude. Pueden distraerte del pánico y analizar tus miedos para que puedas superar tus sentimientos de estrés. Si eres propenso a los ataques de ansiedad, enséñale a un amigo las diferentes formas de tratarlos, de modo que estén bien informados por si necesitas su ayuda.

12) Consulta un terapeuta.
En muchos casos la ansiedad viene provocada por una exposición constante a diferentes estreses, muchos de ellos no reconocibles porque forman parte de nuestra cotidianeidad y/o creemos imposibles de modificar, por ej. Situaciones familiares y/o laborales, ruido constante, falta de dinero, falta de amor, etc. El estrés que en principio es un mecanismo de defensa, al no ser gestionado y/o canalizado, enferma al sistema nervioso.
La quiropráctica puede ser una buena alternativa para ayudarnos a liberarnos del efecto negativo del estrés. Puesto que el tratamiento supone la liberación de las terminaciones nerviosas y la posibilidad de percibir la situación con mayor claridad. “Lo rígido se quiebra, lo flexible sobrevive”. Observa tu actitud y tu columna, cómo la sientes? Si la respuesta es rígida, la quiropráctica puede ser un aliado más para la búsqueda de tu bienestar general.

Dolor lumbar

Se define como lumbalgia o lumbago al dolor procedente de la zona lumbar, causado por un lumbalgia-prevencion-y-consejossíndrome músculo-esquelético, es decir, trastornos relacionados con las vértebras lumbares y las estructuras de los tejidos blandos como músculos, ligamentos, nervios y discos intervertebrales.

En la mayoría de los casos el dolor es de origen mecánico- funcional, que se refiere a una disfunción articular de las vértebras lumbares y que pueden verse asociados a factores influyentes como contractura muscular, hernia discal, escoliosis, artrosis (desgaste), etc.

Sin embargo, en el caso de la artrosis, y contrariamente a lo que se decía tradicionalmente, no necesariamente causa el dolor lumbar (se puede tener artrosis sin que se manifieste el dolor). Diríamos que la artrosis es más una consecuencia del fallo bio-mecánico de la columna vertebral y no viceversa.

En algunos casos, aunque pocos, el origen puede ser otro como una fractura, tumoración, o referido al reflejo de algún órgano interno. Por eso es importante determinar la causa en concreto mediante un examen completo. De todas maneras más del 90% del dolor lumbar está causado por patologías funcionales de la columna como por ej.: hipomovilidad articular, compresión de un nervio, miofascitis, etc.

La zona lumbar es una zona muy vulnerable puesto que está constantemente sometida a esfuerzos, malas posturas, traumatismos, defectos hereditarios, etc. Entre los factores de riesgo están: falta de fuerza y resistencia de la musculatura lumbar, accidentes previos, trabajos físicos pesados, movimientos repetitivos incorrectos, sobrepeso, escoliosis, exposición frecuente a vibraciones, alcohol, drogas, problemas psico- sociales, tabaco, estrés, insatisfacción emocional, etc.

Todo esto y más puede dar lugar a dolorosos problemas lumbares, que diagnosticados incorrectamente podrían suponer un incorrecto tratamiento y/o una minimización del problema real. Es preciso identificar cuál es el tipo de problema funcional y/o estructural que origina los síntomas para aplicar el tratamiento específico.

Estadísticamente, 8 de cada 10 personas sufrirán de dolores lumbares en algún momento de sus vidas, y esta es la principal causa de baja laboral en el mundo occidental. También es uno de los problemas de salud más costosos para la industria y sociedad por la pérdida de días de trabajo y coste del tratamiento. De manera que el dolor lumbar se puede considerar un mal endémico, el cual ha sido estudiado por los países punteros en la ciencia de la salud para desarrollar guías de tratamiento multidisciplinario.

Así pues, países como EE.UU., Canadá, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Noruega, Finlandia, fueron de los primeros en incluir el tratamiento quiropráctico (por Doctores en Quiropráctica) dentro de los sistemas nacionales de salud tras comprobar su menor coste y mayor eficacia comparado con el tratamiento convencional. Se ha pasado del tratamiento del simple descanso con medicación y esperar a ver qué pasa, a un tratamiento dirigido a restaurar la funcionalidad de la columna lo antes posible y evitar así males mayores producto del degeneramiento del problema inicial.

Es importante reforzar la importancia de la prevención, las estadísticas médicas toman como referencia el deterioro físico propio de su falta. Inculcar desde la niñez el sentido de la prevención en todos los niveles, es alejarlos y alejarnos de ese grupo que padecerá en edades similares, problemas similares…

Conocer las funciones de cada parte de su cuerpo y la interrelación que existe entre órganos, células, músculos, etc., le dará las claves para reconocer lo que está haciendo mal y modificarlo a su favor.

LA MEJOR PREVENCIÓN ES CONOCERSE

Hernia Discal – ¿Es necesario operar?

hernia cuerpoLa fisura, protrusión o hernia discal se producen cuando la presión dentro del disco es mayor que la resistencia de la envuelta fibrosa. Como la envuelta fibrosa es un tercio más gruesa en su pared anterior que en la posterior, la mayoría de las fisuras, protrusiones y hernias se producen en esta última.

El mecanismo típico en la formación de una hernia, consiste en el siguiente movimiento secuencial:

  1. Flexión de la columna vertebral hacia delante: Al hacerlo el disco sufre más carga en la parte anterior. Al ser de consistencia gelatinosa, el núcleo pulposo es comprimido contra la pared posterior de la envuelta fibrosa.
  2. Carga de peso importante: Al hacerlo se tiende a comprimir una vértebra contra la otra, aumentando la presión dentro del disco.
  3. Extensión de la columna con el peso cargado: Al hacerlo, el aumento de la presión discal que conlleva la carga del peso va «estrujando» el núcleo pulposo hacia atrás con más fuerza. Si la presión que ejerce contra la pared posterior de la envuelta fibrosa es suficiente, la envuelta se desgarra (fisura discal), se abomba (protrusión discal) o se parte (hernia discal). hernia discal

Riesgos

Antiguamente se creía que la hernia discal siempre causaba dolores y suponía un riesgo para el paciente, al que algunos médicos pronosticaban que se quedaría inválido si no se operaba. Realmente no es así. Las evidencias científicas disponible recogen estudios que demuestran que entre el 30% y el 50% de los sanos tiene una o varias hernias discales que no les causan ningún problema. Si en el lugar en el que se produce la hernia la envuelta fibrosa tiene pocas fibras nerviosas, es posible que ni siquiera duela y pase desapercibida para el paciente.

Es tan arriesgado operar a los pacientes que no deben serlo, como no hacerlo a los que sí deben serlo.

Cuando el paciente presenta los criterios quirúrgicos que se explican más adelante, es necesario operarlo, porque:

  1. Hay estudios que demuestran que en esos casos evolucionan mejor los pacientes operados que los no operados.
  2. Si hay sufrimiento de la médula, o pérdida de fuerza progresiva o intensa durante más de 8 semanas, pueden quedar secuelas.

A la inversa, no hay que operar a los pacientes que no presentan criterios para hacerlo porque:

  1. Hay estudios que demuestran que en esos casos evolucionan mejor los pacientes no operados que los operados.
  2. La cirugía expone a unos riesgos que serían innecesarios en esos pacientes, y su resultado habitualmente es contraproducente.

Algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible establecen que el riesgo de infección o hemorragia durante una primera operación del disco intervertebral es menor del 1%, aunque ese riesgo aumenta mucho con pacientes de más edad o cuando no es la primera operación discal.

El verdadero riesgo es que la operación no tenga resultados satisfactorios. Algunas de las observaciones establecen que, entre los pacientes con hernia discal pero sin signos evidentes de compresión del nervio, menos del 40% de los que se operan obtienen resultados satisfactorios. Los estudios científicos realizados demuestran que la principal causa de fracaso quirúrgico es operar a pacientes que no deberían serlo y que cuanto más estricta es la selección de los pacientes que se remite a cirugía, mejores son los resultados de ésta.

Otro riesgo de la cirugía es la fibrosis post-quirúrgica. Se acepta que cuanto menos agresiva sea la cirugía y menor el sangrado durante la operación, menor es el riesgo de que aparezca.

Por otra parte, la cirugía requiere un estado mínimo de salud general. Algunas enfermedades generales, como cardíacas, pulmonares o metabólicas, pueden impedirla.

Diagnóstico

Para determinar si la hernia discal es la causa de los problemas del paciente, la historia clínica y la exploración física son fundamentales. A veces puede tener sentido usar también pruebas neurofisiológicas.

Aunque una hernia discal se puede detectar con un scanner, la resonancia magnética es el procedimiento de elección.

No obstante, estudios recientes han demostrado que la resonancia magnética (RM) no es tan fiable como se consideraba en el diagnóstico de las dolencias de espalda: la misma imagen era interpretada de manera distinta por médicos diferentes, o incluso por el mismo médico en momentos diferentes.

Las guías de prácticas médicas sugieren que, en el resto de los pacientes, supone molestias innecesarias, costes superfluos, y riesgos injustificados. Por ejemplo, el hecho de realizar una resonancia magnética, esté indicada o no, aumenta hasta un 400% el riesgo de que el paciente termine siendo operado, sea necesario o no.

Restringir el uso de la RM a los casos en los que ha demostrado ser fiable, evitará diagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados y costes innecesarios.

Tratamiento

Incluso cuando la hernia discal duele, lo normal es que se pueda resolver con tratamientos no quirúrgicos, es decir, sin que llegue a ser necesario operar al paciente. Se estima que la cirugía tiene sentido en menos del 10% de las hernias discales que causan síntomas.

Algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica insisten en que la inmensa mayoría de los casos de hernia discal se resuelven sin operación. Algunas de esas recomendaciones sólo se refieren a hernias discales lumbares, pero sus conclusiones se pueden extrapolar a otros niveles de la espalda -cervical o dorsal-.

Esas recomendaciones establecen que sólo tiene sentido plantearse la operación cuando:

1. Hay pérdida de control de esfínteres -incapacidad para controlar la emisión de orina o heces-, o

2. Hay anestesia «en silla de montar» -pérdida completa de la sensibilidad del periné (entrepierna) y la parte interna de la porción superior de los muslos-.

3. Hay «paraparesia» -pérdida casi total de fuerza en ambas piernas, con o sin dolor-.

Sin embargo evidencias científicas señalan que:

a) Muchos pacientes con afectación de un nervio por causa de una hernia discal, se recuperan espontáneamente en 1 mes, y ningún dato sugiere que esperar hasta que haya pasado ese período para valorar la operación empeore su situación. Sin embargo, esperar ese período puede terminar por hacer innecesaria la cirugía.

b) La cirugía fracasa en más del 60% de los pacientes en los que no se demuestra claramente la afectación del nervio antes de operarles.

Cuanto más rigurosamente se seleccionan los pacientes a los que se operan, mejores resultados obtiene la cirugía. Sólo es necesario operar aproximadamente al 5% de las hernias que duelen.

Conclusión:

Una hernia discal se produce principalmente por fallos mecánicos atribuidos a la relación entre dos vértebras y por compresión. Así pues, la hernia es una consecuencia de demasiada compresión y de mala posición vertebral.

Si se trata a la hernia porque es el causante del dolor, y no se trata a lo que ha hecho que la hernia se produjera, no estaremos solucionando nada, y lo más probable es que nuevas hernias se gesten.

La Quiropráctica centra su campo de acción en ayudar al cuerpo a restablecer su biomecánica natural, mediante la técnica del ajuste.

El ajuste quiropráctico genera sobre la columna un movimiento natural, indoloro y preciso; el objetivo es liberar la presión de los nervios y las articulaciones, por lo que progresivamente la columna vertebral recupera su curvatura natural, aunque difícilmente al 100%.

El éxito del tratamiento quiropráctico radica en seguir las pautas del profesional, pero sobre todo cambiar hábitos incorrectos adquiridos durante nuestro desarrollo. Es importante investigar lo máximo posible sobre nosotros mismos, porque ningún problema de salud tiene su origen y solución tratando sólo la parte afectada.

Nadie puede curar al cuerpo, porque el poder de curación irradia del sistema nervioso y se manifiesta en nuestro organismo. Tú eres el encargado de potenciar esa capacidad y tus hábitos juegan un papel fundamental.

La quiropráctica constituye un muy buen hábito de salud si se utiliza como tal, pero no dejes todo en manos del profesional, porque es tu vida diaria la que cuenta en el proceso de generar un ambiente saludable… Puedes preguntar a tu Quiropráctico para que te aconseje por dónde comenzar!!

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