El apéndice, mito y realidad

apéndiceLa asunción de que el apéndice no es más que una pieza inútil en nuestro organismo dista mucho de la realidad. Aunque desde la propia comunidad científica se ha sostenido que esta parte del cuerpo carece de utilidad alguna y que la remoción del mismo no acarrea ningún tipo de problemas, el misterio en torno a la interrogante de para qué sirve el apéndice se ha revelado hace relativamente poco.

La teoría clásica apunta al hecho de que el apéndice es un remanente evolutivo de las antiguas especies de Homo. Éstas, acostumbradas a comer mucha materia vegetal, necesitaban del apéndice para poder procesar las grandes cantidades de vegetal que se consumían desde los árboles. Sin embargo, son varias decenas de millones de años en los que el apéndice ha conservado su lugar en nuestro cuerpo, incluso ante numerosos cambios evolutivos que ha sufrido nuestra especie, ello debería significar algo, No?

La visión holística quiropráctica entiende, analiza y observa al cuerpo como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras defiende el sinergismo entre ellas y no la individualidad de cada una. Todo lo que tenemos en nuestro cuerpo tiene al menos una función que colabora con el resto del organismo. Lo cierto es que reflexiones como ésta se habrán formulado entre los miembros de un grupo investigadores en la Duke University Medical Center, quienes en 2009 descubrieron que el apéndice, lejos de no ser más que un inútil en el organismo, es un excelente hogar y refugio para las bacterias.

Albergar bacterias: la función del apéndice

Entonces encontramos que, la función del apéndice es la de albergar bacterias, todas aquellas importantes bacterias que componen la flora intestinal y que cumplen funciones fundamentales en el cuerpo. Así, el apéndice estaría haciendo posible el crecimiento de microbios que controlarían y estimularían el accionar de nuestra flora intestinal y actuando en el marco del sistema inmunológico, permitiendo regular las funciones de nuestra flora ante el menor riesgo de infección en nuestro intestino y nuestro colon.

Aspecto

El apéndice es una especie de tubo pequeño y cerrado, con un aspecto similar al de un dedo, adherido a la sección en la que comienza el intestino grueso, en donde éste se encuentra con el delgado. Cuando éste se inflama o algo desde los intestinos queda atorado allí, el apéndice puede hincharse considerable y peligrosamente (apendicitis), pudiendo cortar el suministro de sangre hacia allí y provocando la muerte de sus tejidos.
Es entonces cuando el apéndice debe extirparse de inmediato, pues puede estallar y liberar sus contenidos altamente mortales. Muchas personas se lo quitan antes de viajar a otros países o simplemente para no correr este tipo de riesgos, no obstante, hoy se sabe que en realidad, no hay que quitarlo a menos que sea realmente necesario, es decir, ante la amenaza de apendicitis.
La ciencia a veces peca de soberbia y a lo que no se le encuentra explicación muchas veces se lo tacha de inútil o inabarcable. Al apéndice le tocó dicha suerte, pero poco a poco su reivindicación se va materializando y es justamente, gracias a la ciencia.

¿Por qué se inflama el apéndice?

Las causas de la apendicitis son desconocidas, pero es muy probable que este asociado a una mala dieta combinada con tensiones fuertes y constantes.

¿Por qué es peligrosa la apendicitis?

Porque cuando el apéndice se inflama y no se atiende, puede perforarse y derramar el contenido intestinal cargado de sustancias tóxicas y nocivas, así como bacterias dañinas, el interior del área del abdomen, lo que provoca lo que conocemos como peritonitis. Esta puede provocar una fuerte infección, incluso con riesgo de muerte. La perforación puede causar también la formación de un absceso o la infección del torrente sanguíneo, el cual es un estado mortal que se conoce como septicemia. Si la peritonitis la sufre la mujer, puede llegar a infectar sus ovarios y/o las trompas de Falopio, lo cual puede ocasionar infertilidad.

¿Cómo detectar si el apéndice esta inflamado?

Hay síntomas característicos, más no todos los pacientes los presentan. Aquí te damos algunos síntomas frecuentes:
• Náuseas y vómitos.
• Dolor agudo en la parte inferior derecha del abdomen. Este dolor puede ser repentino y comenzar en la parte superior del abdomen o alrededor del ombligo. Es luego del dolor que suelen aparecer las náuseas y los vómitos.
• Después de un rato, pueden desaparecen las náuseas y el dolor se traslada a la zona inferior derecha del abdomen. Al hacer presión en esta área, aparece el dolor; cuando se retira la mano súbitamente, el dolor se agudiza.
• Por lo general, la temperatura corporal es de 37,5 a 38°C.
• En los bebés y niños, el dolor puede ser general.

• En caso de que se perfore el apéndice, el dolor y la fiebre pueden aumentar. Si la infección se agrava, puede producirse un shock.
A pesar de los síntomas, no siempre es fácil determinar si el dolor se debe a causa de una apendicitis. Muchas veces se extirpa el apéndice sin que esté inflamado. Hay muchas formas de cuidar el apéndice y evitar todas estas complicaciones. Si a menudo te duele el estómago, te cae mal la comida, sientes náuseas, etc. Lo mejor es que trates de seguir los siguientes consejos.

Tratamiento natural para prevenir y ayudar a bajar la posible inflamación
Este tratamiento también aplica para personas que ya han sido operadas y están recuperándose.

Descanso emocional:

Una de las causas más frecuentes de este tipo de problemas es la ansiedad o el temor que muchas veces no se nota porque nos acostumbramos a vivir presionados, apresurados, insatisfechos y con poca confianza en el futuro. La incertidumbre o el cerrarse a la corriente de las cosas que gustan y gozamos, influyen poderosamente en esta afección.
Muchas veces damos más valor al trabajo, al pagar cuentas y atender “todo lo demás” menos a nosotros, y vamos cayendo poco a poco en un círculo vicioso que nos atrapa y encierra en rutinas desgastantes que poca satisfacción nos dan. Hay que tomar en cuenta que la vida siempre puede ser más de lo que creemos que es, hay que darse el tiempo de revalorar, leer y nutrirnos emocional y espiritualmente, y aprender a confiar más en esa grandeza que vive en nosotros. Si ya estas operado aprovecha estos momentos para nutrirte emocionalmente leyendo y reflexionando acerca de las cosas que no has permitido que fluyan en tu vida, quizá por temor o porque no crees que llegaran.

Dieta:

fundamental para prevenir y ayudar a recuperarse. Se debe comer más veces al día y menos porción de alimentos. Se deben evitar las grasas animales, eliminar embutidos, lácteos de origen animal y derivados (quesos, yogures procesados, etc. Sólo se admite el yogur casero o kéfir), también sería conveniente eliminar azúcares refinados y derivados (sodas, panificados, pasteles, dulces, etc.) que son las principales causas de que se acumulen toxinas y grasas nocivas en los intestinos y que haya problemas intestinales y estomacales.

Además, el exceso de estos productos, predisponen las inflamaciones de órganos y todo tipo de infecciones y dolencias. Si ya estás operado, lo mejor son los caldos de verduras o carnes blancas, como pescado y pollo. Evita todas las carnes rojas. Bebe jugos de verduras crudas, coladas y a sorbos pequeños durante el día. Evita todas las leguminosas por el momento, (si estas recién operado). Los jugos puedes elaborarlos con germinados y zanahoria, alfalfa, papa, etc. Prefiere cereales integrales a los refinados estos últimos no aportan ningún valor nutritivo a tu cuerpo.
Incluye alimentos como el jugo de sábila, ciruelas pasas (guindillas), leches vegetales, limón, naranja, y semillas.

• Ejercicio físico:

practica ejercicio, pues este ayuda a liberar tensiones. Toma al menos 15 minutos de tu día para practicar un ejercicio que te guste y disfrutes como caminar, nadar, andar en bici, bailar, etc.

• Higiene del sistema nervioso:

la quiropráctica puede ser una buena opción para mantener la “higiene” en tu sistema nervioso. Recuerda que cada parte del cuerpo tiene una función específica que interrelaciona con el resto del organismo, el sistema nervioso es quién “une” todas las partes, envía la información para que trabajen, reconozcan el daño y lo reparen. Por ello la quiropráctica es un buen aliado para tratar la salud general de tu organismo.

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