Hernia Discal – ¿Es necesario operar?

hernia cuerpoLa fisura, protrusión o hernia discal se producen cuando la presión dentro del disco es mayor que la resistencia de la envuelta fibrosa. Como la envuelta fibrosa es un tercio más gruesa en su pared anterior que en la posterior, la mayoría de las fisuras, protrusiones y hernias se producen en esta última.

El mecanismo típico en la formación de una hernia, consiste en el siguiente movimiento secuencial:

  1. Flexión de la columna vertebral hacia delante: Al hacerlo el disco sufre más carga en la parte anterior. Al ser de consistencia gelatinosa, el núcleo pulposo es comprimido contra la pared posterior de la envuelta fibrosa.
  2. Carga de peso importante: Al hacerlo se tiende a comprimir una vértebra contra la otra, aumentando la presión dentro del disco.
  3. Extensión de la columna con el peso cargado: Al hacerlo, el aumento de la presión discal que conlleva la carga del peso va «estrujando» el núcleo pulposo hacia atrás con más fuerza. Si la presión que ejerce contra la pared posterior de la envuelta fibrosa es suficiente, la envuelta se desgarra (fisura discal), se abomba (protrusión discal) o se parte (hernia discal). hernia discal

Riesgos

Antiguamente se creía que la hernia discal siempre causaba dolores y suponía un riesgo para el paciente, al que algunos médicos pronosticaban que se quedaría inválido si no se operaba. Realmente no es así. Las evidencias científicas disponible recogen estudios que demuestran que entre el 30% y el 50% de los sanos tiene una o varias hernias discales que no les causan ningún problema. Si en el lugar en el que se produce la hernia la envuelta fibrosa tiene pocas fibras nerviosas, es posible que ni siquiera duela y pase desapercibida para el paciente.

Es tan arriesgado operar a los pacientes que no deben serlo, como no hacerlo a los que sí deben serlo.

Cuando el paciente presenta los criterios quirúrgicos que se explican más adelante, es necesario operarlo, porque:

  1. Hay estudios que demuestran que en esos casos evolucionan mejor los pacientes operados que los no operados.
  2. Si hay sufrimiento de la médula, o pérdida de fuerza progresiva o intensa durante más de 8 semanas, pueden quedar secuelas.

A la inversa, no hay que operar a los pacientes que no presentan criterios para hacerlo porque:

  1. Hay estudios que demuestran que en esos casos evolucionan mejor los pacientes no operados que los operados.
  2. La cirugía expone a unos riesgos que serían innecesarios en esos pacientes, y su resultado habitualmente es contraproducente.

Algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible establecen que el riesgo de infección o hemorragia durante una primera operación del disco intervertebral es menor del 1%, aunque ese riesgo aumenta mucho con pacientes de más edad o cuando no es la primera operación discal.

El verdadero riesgo es que la operación no tenga resultados satisfactorios. Algunas de las observaciones establecen que, entre los pacientes con hernia discal pero sin signos evidentes de compresión del nervio, menos del 40% de los que se operan obtienen resultados satisfactorios. Los estudios científicos realizados demuestran que la principal causa de fracaso quirúrgico es operar a pacientes que no deberían serlo y que cuanto más estricta es la selección de los pacientes que se remite a cirugía, mejores son los resultados de ésta.

Otro riesgo de la cirugía es la fibrosis post-quirúrgica. Se acepta que cuanto menos agresiva sea la cirugía y menor el sangrado durante la operación, menor es el riesgo de que aparezca.

Por otra parte, la cirugía requiere un estado mínimo de salud general. Algunas enfermedades generales, como cardíacas, pulmonares o metabólicas, pueden impedirla.

Diagnóstico

Para determinar si la hernia discal es la causa de los problemas del paciente, la historia clínica y la exploración física son fundamentales. A veces puede tener sentido usar también pruebas neurofisiológicas.

Aunque una hernia discal se puede detectar con un scanner, la resonancia magnética es el procedimiento de elección.

No obstante, estudios recientes han demostrado que la resonancia magnética (RM) no es tan fiable como se consideraba en el diagnóstico de las dolencias de espalda: la misma imagen era interpretada de manera distinta por médicos diferentes, o incluso por el mismo médico en momentos diferentes.

Las guías de prácticas médicas sugieren que, en el resto de los pacientes, supone molestias innecesarias, costes superfluos, y riesgos injustificados. Por ejemplo, el hecho de realizar una resonancia magnética, esté indicada o no, aumenta hasta un 400% el riesgo de que el paciente termine siendo operado, sea necesario o no.

Restringir el uso de la RM a los casos en los que ha demostrado ser fiable, evitará diagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados y costes innecesarios.

Tratamiento

Incluso cuando la hernia discal duele, lo normal es que se pueda resolver con tratamientos no quirúrgicos, es decir, sin que llegue a ser necesario operar al paciente. Se estima que la cirugía tiene sentido en menos del 10% de las hernias discales que causan síntomas.

Algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica insisten en que la inmensa mayoría de los casos de hernia discal se resuelven sin operación. Algunas de esas recomendaciones sólo se refieren a hernias discales lumbares, pero sus conclusiones se pueden extrapolar a otros niveles de la espalda -cervical o dorsal-.

Esas recomendaciones establecen que sólo tiene sentido plantearse la operación cuando:

1. Hay pérdida de control de esfínteres -incapacidad para controlar la emisión de orina o heces-, o

2. Hay anestesia «en silla de montar» -pérdida completa de la sensibilidad del periné (entrepierna) y la parte interna de la porción superior de los muslos-.

3. Hay «paraparesia» -pérdida casi total de fuerza en ambas piernas, con o sin dolor-.

Sin embargo evidencias científicas señalan que:

a) Muchos pacientes con afectación de un nervio por causa de una hernia discal, se recuperan espontáneamente en 1 mes, y ningún dato sugiere que esperar hasta que haya pasado ese período para valorar la operación empeore su situación. Sin embargo, esperar ese período puede terminar por hacer innecesaria la cirugía.

b) La cirugía fracasa en más del 60% de los pacientes en los que no se demuestra claramente la afectación del nervio antes de operarles.

Cuanto más rigurosamente se seleccionan los pacientes a los que se operan, mejores resultados obtiene la cirugía. Sólo es necesario operar aproximadamente al 5% de las hernias que duelen.

Conclusión:

Una hernia discal se produce principalmente por fallos mecánicos atribuidos a la relación entre dos vértebras y por compresión. Así pues, la hernia es una consecuencia de demasiada compresión y de mala posición vertebral.

Si se trata a la hernia porque es el causante del dolor, y no se trata a lo que ha hecho que la hernia se produjera, no estaremos solucionando nada, y lo más probable es que nuevas hernias se gesten.

La Quiropráctica centra su campo de acción en ayudar al cuerpo a restablecer su biomecánica natural, mediante la técnica del ajuste.

El ajuste quiropráctico genera sobre la columna un movimiento natural, indoloro y preciso; el objetivo es liberar la presión de los nervios y las articulaciones, por lo que progresivamente la columna vertebral recupera su curvatura natural, aunque difícilmente al 100%.

El éxito del tratamiento quiropráctico radica en seguir las pautas del profesional, pero sobre todo cambiar hábitos incorrectos adquiridos durante nuestro desarrollo. Es importante investigar lo máximo posible sobre nosotros mismos, porque ningún problema de salud tiene su origen y solución tratando sólo la parte afectada.

Nadie puede curar al cuerpo, porque el poder de curación irradia del sistema nervioso y se manifiesta en nuestro organismo. Tú eres el encargado de potenciar esa capacidad y tus hábitos juegan un papel fundamental.

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