La Bilis: el oro del cuerpo y la salud

imagesLa bilis es uno de los productos más inteligentes que produce el cuerpo. Lo fabrica el hígado a base de desechos que obtiene de la sangre. La sangre está cargada de bacterias, toxinas alimentarias, alcohol, microbios, células muertas, amoníaco, restos de medicamentos, pesticidas y hormonas ya utilizadas y degradadas por el organismo. El hígado lo recupera todo (hasta el 100% de las impurezas cuando funciona correctamente) y lo descompone gracias a unas enzimas.

Después, evacúa estos desechos y los manda al tubo digestivo en un líquido llamado bilis, el cual desempeña un papel crucial en la digestión, encargándose de romper las grasas en pedacitos minúsculos para que puedan ser absorbidas por el intestino.

Si se situara usted a la salida del estómago, en el lugar por el que la comida cargada de grasas pasa al intestino, vería llegar un chorro de bilis que convierte estas grasas en espuma (emulsión), como si fuera el líquido del lavavajillas. De esta forma puede viajar con tranquilidad por el intestino y todos los nutrientes buenos pueden ser asimilados en la sangre.

Por último, y ya que el hígado usa también el colesterol para fabricar los ácidos biliares, una generosa producción de bilis comportará un descenso del nivel de colesterol en sangre.
Esto es lo que sucede cuando el hígado funciona correctamente y la secreción de bilis es abundante.

Cuando el hígado no funciona bien:

1. Las toxinas de la sangre no son evacuadas de manera correcta. Se estancan en el organismo y en el hígado, lo que puede llegar a provocar una serie interminable de enfermedades tales como alergias, asma, enfermedades autoinmunes, depresión, enfermedades cardíacas, obesidad, fatiga crónica e incluso cáncer, entre otras.

2. Aumenta el nivel de colesterol.

3. La digestión se altera y causa dolores de tripa, náuseas, migrañas después de comer, boca pastosa, mal aliento, tez y ojos amarillentos, bolsas en los ojos e insomnio.

4. La bilis se estanca en una bolsa que hay entre el hígado y el intestino, la vesícula biliar. Se espesa y los desechos empiezan a acumularse para formar pequeños cálculos (piedras) que van aumentando poco a poco de tamaño. Con el tiempo, la vesícula se vuelve perezosa y el trasvase de bilis al intestino se ralentiza todavía más. Algunos cálculos salen de la vesícula y se atascan en los canales, provocando episodios muy dolorosos. En este punto, la extirpación de la vesícula biliar se convierte en la única solución.

5. Como ha visto, tiene cuatro razones de peso para preocuparse de inmediato por el funcionamiento de su hígado. Así podrá evitar multitud de enfermedades, su digestión se repondrá, se deshará de todos los problemas causados por una mala digestión de las grasas y, por último, evitará la formación de cálculos biliares y se ahorrará una operación quirúrgica.

CÓMO ESTIMULAR EL FUNCIONAMIENTO DEL HÍGADO Y LA SECRECIÓN DE BILIS:

LA ALCACHOFA

Se ha demostrado que la alcachofa tiene la propiedad de hacer aumentar la producción de bilis, hasta tal punto que está contraindicada para los casos de obstrucción de las vías biliares, porque estimular su secreción podría causar problemas graves.

Conocida desde la antigüedad por sus efectos sobre la digestión, la alcachofa entra en la composición de muchos preparados tradicionales de la medicina europea pensados para estimular la producción de bilis.

VERDURAS AMARGAS

Las sustancias amargas, como las de la alcachofa, la escarola, las endibias, las espinacas, el diente de león, la rúcula y el cardo mariano se utilizan en herboristería para tratar los problemas de la bilis.
Por lo general, este efecto positivo se atribuye a los flavonoides que contienen estas plantas.

El problema estriba en que las variedades que se seleccionan para su comercialización está cada vez más desnaturalizadas, sin embargo, quizás encuentre especies tradicionales no cribadas de estas plantas –y por lo tanto más amargas– si acude a una tienda de productos ecológicos.

EXTRACTO DE RAÍZ DE JENGIBRE

La raíz de jengibre contiene monoterpenoides, sesquiterpenoides y gingeroles, todos ellos con propiedades altamente antioxidantes y que ayudan al hígado a hacer su trabajo de descomposición de toxinas, además aumenta el nivel de enzimas colesterol-7-hidroxilasa, que estimulan la transformación del colesterol en ácido biliar, por lo que disminuye el nivel de colesterol en sangre y potencia la secreción de bilis.

CARDO MARIANO

Esta planta puede regenerar y proteger las células del hígado, y gracias a su componente activo: la silimarina, puede ayudar a regular las enzimas hepáticas; también puede tratar la hepatitis y la cirrosis hepática, y prevenir la formación de cálculos biliares.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar