La Gripe, una enfermedad subestimada

Cada año mueren por su culpa sólo en nuestro país unas 3.000 personas, y muchas más la padecen (entre el 5 y el 15% de la población), algunosgripe postrados en sus camas y otros muchos ingresados en hospitales. Y aunque las personas mayores son uno de los grupos de mayor riesgo, el año pasado hubo en nuestro país un exceso de mortalidad al inicio del invierno en el grupo de edad de 15 a 64 años, curiosamente el que suele ser de menor riesgo.

La gripe es una infección vírica que afecta el sistema respiratorio y se contagia fácilmente. Generalmente ocurre una epidemia estacional invernal cada año, y constituye una pandemia en el mundo cada 20 o 30 años, acompañada de un alto índice de morbilidad y mortalidad.

Durante los dos últimos siglos se han registrado seis pandemias, en 1900, 1918 (gripe española), 1957 (gripe asiática), 1968 (gripe de Hong Kong), 1977 (gripe rusa) y 2009 (gripe A), siendo la pandemia de la década de 1918 la que causó más muertes en todo el mundo, con cerca de 30 millones de víctimas.

El virus de la gripe que ataca todos los años no es un solo virus, sino unos 300 virus distintos

Existen tres tipos de virus que producen la gripe (A, B y C) pertenecientes a la familia Orthomyxoviridae. Los virus A y B pertenecen al género Influenzavirus y el C al género Influenza C. Los virus B y C afectan principalmente al hombre. El virus A se ha aislado en poblaciones de patos, seres humanos, cerdos, caballos y mamíferos marinos, siendo el más agresivo de los tres géneros y el responsable de las pandemias.

El virus que produce la gripe tiende a cambiar continuamente, ya sea por mutaciones o por reordenación genética; de esta forma, evita la inmunidad adquirida por el huésped. El virus A ha cambiado en varias ocasiones a lo largo de los últimos 100 años.
El virus de la gripe es algo así como un “supervirus mutante”. Para cuando una persona infectada ha desarrollado anticuerpos que le protegen (y que impedirían volver a contagiarse de ese virus durante un tiempo), el virus ya ha cambiado y esa persona ya no tiene protección.
Medidas de prevención y acción:
• Optimice su flota intestinal: Esta podría ser la estrategia más importante que puede implementar, ya que las bacterias en su intestino tienen un enorme control sobre su respuesta inmunológica. Además los alimentos procesados y la mayoría de los granos deberían ser eliminados y remplazados por grasas saludables como el aceite de coco, aguacate, olivas, aceite de oliva, mantequilla, huevos y nueces.

• Optimice sus niveles de vitamina D: optimizar los niveles de vitamina D es una de las mejores estrategias para evitar las infecciones de todo tipo, la deficiencia de vitamina D podría ser la verdadera culpable de la temporada de gripe- no del virus en sí. Esto probablemente es la acción más importante y barata que puede tomar. Monitoree sus niveles de vitamina D de forma regular para confirmar si se encuentran dentro del rango terapéutico de 50-70 ng/ml.

• Evite el azúcar y los alimentos procesados: El azúcar altera la calidad de la respuesta inmunológica casi inmediatamente. También puede dañar la bacteria benéfica y alimentar los patógenos, hongos y virus.

• Duerma bien: Al igual que se le dificulta realizar sus tareas si está cansado, si su cuerpo está fatigado será más difícil combatir la gripe.

• Tenga herramientas efectivas para manejar el estrés: Todos nos enfrentamos al estrés diariamente, pero si el estrés se vuelve crónico, entonces su cuerpo tiene una menor capacidad de combatir la gripe o cualquier otra enfermedad.

• Haga ejercicio de forma regular: Cuando usted hace ejercicio, aumenta la circulación y fluido sanguíneo, lo que significa que su sistema inmunológico tiene mayores probabilidades de encontrar la enfermedad antes de que se propague. Asegúrese de estar hidratado- tome mucho líquido, especialmente agua.

• Tome grasas omega-3 de origen animal y de alta calidad: Aumente su consumo de grasas saludables y esenciales como las omega-3 que se encuentra en el aceite de krill y que son esenciales para mantenerse sano. También es importante evitar los aceites dañados con omega-6 que son las grasas trans, así como los alimentos procesados, ya que dañan seriamente su respuesta inmunológica.

• Lávese las manos: Lavarse las manos disminuirá la probabilidad de llevar el virus hasta su nariz, boca y/o a otra persona. Asegúrese de no utilizar jabón antibacterial, en este caso son completamente innecesarios y pueden causar más daño que beneficios. En lugar de eso, utilice un jabón regular sin sustancias químicas.

• Implemente verdaderas medidas de higiene: Además de lavarse las manos de forma regular, cúbrase la boca y la nariz al estornudar o toser. De ser posible, evite el contacto directo con las personas enfermas o si usted está enfermo evite el contacto directo con las personas sanas.

• Utilice antibióticos naturales: Algunos ejemplos incluyen el aceite de orégano y el ajo. Estos trabajan como antibióticos de amplio espectro contra las bacterias, virus y hongos en su cuerpo. A diferencia de los antibióticos farmacéuticos, no parecen causar resistencia.

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